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Cultura

NADIE HABLA DE LOS CINCO PRESOS POLÍTICOS CUBANOS EN EEUU.

NADIE HABLA DE LOS CINCO PRESOS POLÍTICOS CUBANOS EN EEUU.
Noam Chomsky
2003-11-01


¿Por qué nadie sabe en Estados Unidos que hay Cinco prisioneros políticos en Estados Unidos? La razón es bochornosamente muy simple y es que usted no desafía al principal Don de la Mafia. Es peligroso. Todos lo sabemos. No hay mayor autoridad, absolutamente, que la Mafia. Si el Don está haciendo algo que a usted no le agrada, usted sólo puede objetar calladamente. Esa es a mi juicio la principal razón.

La segunda causa es que la élite europea comparte los mismos intereses de poder que Estados Unidos. Puede que no le agrade en demasía el ejercicio norteamericano de probar fuerzas - sobre todo cuando interfiere con sus intereses - pero en esencia no discrepan. Su deseo es fomentar los mismos programas de integración económica, llamados programas neoliberales. Se mantienen al margen de los acontecimientos mientras el poder estadounidense aplasta fríamente a quien se levanta e intenta cruzarse en su camino.

El tema de los Cinco cubanos un hecho tan bochornoso, que da vergüenza hablar al respecto. A través de ellos Cinco, Cuba estaba proporcionando información al FBI sobre las acciones y planes terroristas planeados y ejecutados en los Estados Unidos – actividades evidentemente delictivas. Entonces en lugar de arrestar a los terroristas, el FBI arrestó a las personas que proporcionaban la información, cosa esta a mi parecer tan ridícula que me resulta verdaderamente vergonzoso hablar sobre ella. Acto seguido los colocan bajo condiciones extremas y no se hace constar en archivo alguno sobre esta situación.

Usted no tiene información al respecto. De manera que una de las razones por las que esto continúa, es porque nadie sabe sobre el caso. Sí se mencionó, muy brevemente, pero todo lo que se dijo fue que estas personas estaban informando a Cuba que un avión desarmado iba a sobrevolar la Ciudad de La Habana. Es o fue todo lo que se dijo. Los hechos reales no son confidenciales pero nadie los conoce.

Hablemos del embargo, que se ha puesto en tela de juicio por todos. La Unión Europea de hecho lo desafío en la Organización Mundial de Comercio pero EE.UU. simplemente lo ignoró. En esencia, lo que la administración Clinton expresó fue que Europa estaba desafiando una política, que en ese momento tenia ya treinta años. Se trataba de una política estadounidense dirigida a derrocar el gobierno en Cuba sin proclamar que en efecto, "somos criminales internacionales y ustedes están interfiriendo en nuestros asuntos y, por consiguiente, no tienen derecho alguno a opinar". Y entonces EE.UU. simplemente se retiró de las negociaciones y ¿quién podía hacer algo al respecto?

Es decir, EE.UU. es un gran deudor. Tiene una enorme deuda con el mundo. ¿Qué pasaría si algún día decide que no va a rembolsar la deuda? No sucedería lo que en Argentina. El Fondo Monetario Internacional no va a abrir la boca. De hecho, el FMI es una rama del Departamento del Tesoro estadounidense y aún cuando diga algo, EE.UU. les mandaría a callar enseguida.

Analicemos la historia y veamos los graves acontecimientos en que EE.UU. ha estado involucrado. Tomemos la Guerra de Vietnam. El mundo se opuso a ella abrumadoramente. Casi nunca el asunto llegó a las Naciones Unidas, porque uno de los altos funcionarios con quien yo he conversado, intuyó que si ellos planteaban el tema de la Guerra de Vietnam en Naciones Unidas, la ONU simplemente se destruiría. Durante el bombardeo de Serbia, hubo un momento muy breve - unos cinco segundos - en que pareció que el Tribunal Internacional iba a analizar los crímenes cometidos por la OTAN. Durante ese momento, un congresista americano fue entrevistado por un órgano de prensa derechista de Canadá, The National Post, y le preguntaron sobre qué efecto tendría si el tribunal aceptaba el caso y su respuesta fue: “nosotros tomaríamos el edificio de Naciones Unidas en Nueva York, lo derrumbaríamos ladrillo a ladrillo y luego los lanzaríamos al Océano Atlántico - metafóricamente hablando, claro.”

Si alguien analiza el historial de vetos de Naciones Unidas verá que EE.UU. estaba al frente de las Naciones Unidas en los primeros momentos, a consecuencia de la distribución de poderes. Por los años sesenta comenzó a reflejarse cierto tipo de opinión mundial. La descolonización había tenido lugar y eran muchos los participantes. Sin embargo, desde mediados de los años sesenta hacia acá, EE.UU. es por amplio margen el líder mundial en cuestión de vetar resoluciones de la ONU mientras que Gran Bretaña ocupa el segundo puesto.

Nadie más se acerca siquiera, eso es algo absolutamente indiscutible. Los EE.UU. ni siquiera han discutido el hecho de que la ONU está paralizada por su propia negativa de obedecer posiciones internacionales. En 2002 hubo una gran disputa sobre el hecho de que Irak cumplía las resoluciones de la ONU solo parcialmente. Muy bien, quizás ellos deberían haberlas cumplido todas. Pero si Irak tuviese la posibilidad del veto, ellos no hubiesen tenido que incumplir las resoluciones de la ONU. Es decir, en mi criterio el veto es el método más extremista y severo de violar las resoluciones de la ONU. De manera que si usted incluso quiere discutir sobre el tema seriamente, usted plantea el veto como cuestión primordial. Yo no conozco aún un artículo de opinión en toda la prensa estadounidense que se haya referido al asunto.

Y no hablamos de resoluciones triviales. EE.UU. ha vetado resoluciones que llaman a todos los estados a cumplir las leyes internacionales. Vetó la resolución del Consejo de Seguridad que confirmaba el fallo de la Corte Mundial, cuyo texto condenó a EE.UU. por cometer terrorismo internacional. Nadie menciona esto, nadie lo conoce, no es parte de la conciencia de nadie. Usted llega al club de la facultad o entra en las oficinas editoriales y ninguna de esas personas han escuchado a nadie hablar sobre el asunto. Ese es realmente el dominio del súper poder y la existencia de una clase intelectual muy subordinada. Es exactamente como señaló Morgenthau - eso no forma parte de la historia, nunca ocurrió.

Hace una o dos semanas atrás, Gallup Poll, a pedido del derechista Instituto de Empresas de Estados Unidos (American Enterprise Institute) realizó una encuesta en Bagdad. Los resultados fueron presentados en el New York Times con el titular " Felices en Bagdad de que Sadam se vaya". Bien, usted no necesitaba una encuesta para decir eso mismo. Sin embargo, si usted leía más abajo y veía los resultados reales, a la pregunta "¿De qué líder extranjero usted tiene la impresión más favorable?” la mayoría respondía “Jacques Chirac”. ¿Qué le dice eso a usted? Un par de semanas después, el mismo reportero mencionó el hecho con el comentario: "¿figúrense" qué clase de personas tan locas son estas, que después de que nosotros vamos y los liberamos, ellos dicen que la figura extranjera más admirada es aquel que se opuso a la guerra?” Así que ellos son Árabes dementes - no puede haber otra interpretación posible, como por ejemplo que ellos se oponen a ser invadidos o alguna cosa por el estilo.

Esas cosas están allí también en cierto sentido - no se les persigue por los censores estatales pero también pueden ser censuradas, a menos que usted piense durante unos minutos y comprenda lo que esto puede significar. Así pasa todo el tiempo.

Pregunta usted que si habrá represión cuando regrese de Cuba. En un país como Estados Unidos, las personas que gozan de algún grado de privilegio - que son muchas y yo me incluyo dentro de ese grupo - quedan, por los niveles de comparación, libres de represión gubernamental. Yo estuve en las listas de enemigos de Nixon, pero nunca pasó nada y yo nunca temí que algo me ocurriera. Yo estuve realmente a punto de cumplir una larga sentencia en la cárcel, pero fue por organizar la resistencia contra los impuestos y por apoyar otras formas de resistencia abiertamente y como era una figura muy pública en estas cuestiones no sufrí tal castigo.

Pero lo que intimida a las personas no es la policía, sino la difamación. Cualquier desafío a la subordinación conformista a quienes están en el poder, es descrito con rabia, mentiras, y con una difamación interminable. Las mentiras, suficientemente repetidas se tornan en verdades y uno se convierte al final en un negador del holocausto y en otras cosas más. Es desagradable pero comparándolo con lo que otras personas enfrentan alrededor del mundo creo que no vale la pena hablar sobre el asunto.

(Fragmento de la entrevista realizada por Bernie Dwyer, de Radio Habana Cuba, y publicada en el sitio www.antiterroristas.cu . Fue realizada durante la XXI Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, en La Habana, Cuba, el 28 de octubre del 2003)

FRANCISCO DE OLIVEIRA: ¿SI NO EXISTE ESTADO NACIONAL DE QUÉ SIRVE CONQUISTAR EL PODER?

FRANCISCO DE OLIVEIRA: ¿SI NO EXISTE ESTADO NACIONAL DE QUÉ SIRVE CONQUISTAR EL PODER? Francisco de Oliveira
2003-10-30

Conferencia impartida en la apertura de la Conferencia General del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales- CLACSO- La Habana, Cuba, 27 de agosto de 2003.

Mi inspiración es evidente: se trata del clásico de Eduardo Galeano, Las Venas abiertas de América Latina. ¿Esas venas abiertas pueden ser transformadas en vías abiertas para liberarse, para disminuir sus desigualdades internas, reanudar el desarrollo económico, ocupar un nuevo lugar en el mundo contemporáneo? ¿Se produce entonces una transformación dialéctica de «venas abiertas» en «vías abiertas», o continuaremos leyendo a Borges como maestro de nuestro espejismo y el título de Galeano continuará teniendo plena vigencia?

No es conveniente repetir de manera inconsistente lo que se puede encontrar, de manera original y suficiente en los informes de la CEPAL: las dos últimas décadas fueron de estancamiento, de retroceso y como máximo, en algunos casos, de crecimiento mediocre. América Latina fue avasallada por el neoliberalismo —llamémoslo por el nombre con el cual se popularizó su crítica, aun cuando éste sea en sí mismo un tanto mistificado— en el último período del siglo pasado y continúa bajo su, dominio. Somos la región de mayor desigualdad, incluso más que Africa. E internamente, la desigualdad aumentó en nuestras sociedades entre principios de los años 90 y comienzos del 2000. México y Brasil casi no experimentaron cambios en este aspecto; en lo que respecta a sociedades más igualitarias en el pasado, como Argentina y Uruguay, éstas fueron hacia una radical «desigualitarización»[1]. La excepción conocida es la de siempre: esta Cuba que nos acoge tan generosamente, pero cuyo progreso, truncado implacablemente por el imperialismo norteamericano, no puede llevarse a cabo en el conjunto latinoamericano, devastado por el estancamiento. Cuba tiene que correr los riesgos del «socialismo en un solo país» que sería un anacronismo si no fuera por la epopeya de su dignidad y los inmensos sacrificios de su pueblo. Sí, Galeano, nuestras venas continuarán abiertas, quizás mucho más que en el pasado, a partir del cual fue construida su metáfora. La globalización se transformó en una poderosa succión mediante la cual el trabajo de los latinoamericanos fluyó hacia el exterior.

Detrás del diagnóstico general, se esconden especificidades: desde la fulminante transformación de México en el mayor exportador aislado hacia los Estados Unidos, en el marco del TLCAN, que no lo libró del default de la deuda externa de principios de los noventa y no ha resuelto el problema de la desigualdad mexicana, hasta el estruendoso fracaso e increíble retroceso de Argentina, otrora una de las cinco economías más importantes del mundo a comienzos del siglo XX. Chile ha tenido un desarrollo menos errático a partir de la dictadura de Pinochet, pero sus trabajadores ya tienen las vinas amargas de la seguridad social privatizada, ahora que llegó la hora de pagar las cuentas. De cualquier manera, el aislacionismo chileno en relación con América Latina lo hace depender casi exclusivamente del mercado norteamericano, y de hecho, Chile retrocedió en términos de división social del trabajo: volvió a la condición de economía primaria y exportadora, basada en el bueno y viejo cobre estatal... Las economías uruguaya y paraguaya sufren los efectos del retroceso argentino y del neoliberalismo brasileño, y el Mercosur, en la situación en se encuentra, no ha podido devolverles dinamismo. Colombia se transformó en una tragedia, cuyas características todos conocemos y está en vías de transformarse en un no Estado y en una no nación. Ecuador, Perú y Bolivia han sufrido espasmos tan violentos que ni la ciencia social más cautelosa se arriesga a dar un pronostico: se puede pasar de Sendero Luminoso a Fujimori y de éste a Toledo, de las experimentaciones a la manera de la Tatcher avant la lettre, a Gonzalo Sánchez de Lozada de nuevo y a Evo Morales, y de la dolarización con fórceps al movimiento indígena anticapitalista casi sin mediación. Venezuela sufrió la más rampante corrupción bajo el partido más socialdemócrata que ha conocido el continente y está soportando diariamente los intentos de desestabilizar a su revolución Bolivariana, pasando por el escandaloso asalto a la Presidencia de la República directamente por parte del Presidente de la Asociación de Empresarios, en una situación que ya se torna frecuente en que la burguesía prescinde de la política y de sus ex intermediarios. En el momento en que reviso este texto, Sánchez de Lozada fue depuesto /dicen que fue obligado a renunciar, dijeron y su sucesor constitucional dijo que el pronóstico más realista es el caos. Bolivia se encuentra, por segunda vez en cincuenta años, en una situación revolucionaria:

¿Acaso los dominados bolivianos serán revolucionarios?



Menos que un rosario de nuestras debilidades, lo que explica la breve descripción, es la gran erosión de las instituciones democráticas y republicanas provocadas por el neoliberalismo, una declaración de guerra abierta del capital contra la posibilidad de la política. Para recordar a nuestro Atilio Borón, este Secretario General que con sus valeroso equipo hizo un verdadero milagro de recuperación de nuestro CLACSO, el capitalismo en la periferia está resultando totalmente incompatible con la democracia:



Después de la crisis de las dictaduras, un aliento de libertad recorrió América Latina. Por todas partes, revitalización de la política llevada a cabo mediante la unión de movimientos sociales en ascenso, sindicalismo renovado (caso evidente de Brasil), crisis de las deudas externas, creación de nuevos partidos de masas con un núcleo de trabajadores de nuevo el ejemplo brasileño del PT-, también el Movimiento Al Socialismo de Evo Morales, la rectificación de equivocados antagonismos partidistas —caso típico, el de la reconciliación entre demócrata-cristianos y socialistas chilenos— nuevo aliento al justicialismo argentino, el rechazo popular a la corrupción andresista en Venezuela y una reidentificación con el ideario bolivariano, el fin del largo baño de sangre en Guatemala, hicieron el milagro de la democratización de América Latina. Y con ella las promesas de hacer desaparecer las experimentaciones neoliberales casi auschwitzianas. Por primera vez en la historia latinoamericana, en ninguno de sus treinta y cinco países se veía un régimen dictatorial Parecía que la grotesca mezcla de dictadores, jefes, tiranos, la mayoría de las veces brutalmente sanguinarios y unos pocos regímenes democráticos, había terminado para que prevaleciera la democracia.



Sucedió algo completamente imprevisto. Tal vez habíamos subestimado el «trabajo sucio» de las dictaduras, los estragos causados en la estructura social, en el aumento de las desigualdades, en la capacidad del Estado para regular los conflictos, en la identidad entre proyecto nacional para las clases dominantes y proyecto nacional para las clases dominadas, en la desterritorialización de la política que está convirtiendo a nuestros estados nacionales en un anacronismo. Como mínimo, se había producido una esquizofrenia: las burguesías renunciaban a un proyecto nacional, y, de esa manera, el espacio de la política se transformaba de una aparente liberación en un confinamiento para las clases dominadas. La globalización absorbió la ola de democratización con todas sus consecuencias: las dictaduras habían insertado definitivamente las economías de América Latina en la financiarización del capital, lo cual anulaba en grado extremo el poder del Estado en la nueva ola de democratización.



La respuesta de las fuerzas políticas que asumieron el poder estatal posdictaduras fue apretar el paso para completar el trabajo de la financiarización, tratando de insertar a los diferentes países, mediante diversas fórmulas, en el equívoco de la globalización supuestamente homogeneizante... Desaparecieron las protecciones aduaneras en nombre de los beneficios del libre comercio, se privatizaron las empresas estatales que habían sido pilares de la industrialización desde los años cuarenta, se desregularon por diferentes formas los mercados de trabajo estructurados en un precario «estado de bienestar». Algunos fueron bastante lejos: México mediante la integración al TLCAN perdió autonomía para aplicar cualquier política económica, Argentina privatizó todo y estableció una dolarización que acabó por eliminar todas las protecciones no aduaneras-anulando el precario Mercosur- y llegó al límite de inscribir como ley la paridad entre el peso y el dólar, negándole, por consiguiente, a los electores la capacidad de gobernar. De la Rúa fue el paroxismo de esa desestatización de la moneda. Brasil, durante el doble mandato de FHC, privatizó todo el poderoso parque industrial estatal, excepto Petrobrás mediante un traspaso de propiedad que estremeció las estructuras de poder y las relaciones entre las clases y de éstas con la política. Quedó entonces un importante parque industrial privado, minado, entretanto, por la apertura comercial indiscriminada. Sería largo, aburrido y superfluo, frente al formidable arsenal de datos, análisis e interpretaciones de la CEPAL, reconstruir los principales desastres expresados en los indicadores económicos más usuales.



Esa implosión de las relaciones de clase tiene consecuencias para la política, radicaliza a un grado insospechado las tensiones sociales y requiere un paso político de tal envergadura que la propia implosión de las relaciones de clase no recomienda esperar. Los altos niveles de desempleo y la informalidad rampante destronaron las categorías organizadas en el trabajo formal de la centralidad política a la que habían ascendido: incluso la elección de Luiz Inácio Lula da Silva a la Presidencia de la República brasileña, no significa auge del poder sindical como base política del PT. Su significado es otro. Aquel desempleo e informalidad que alcanzan en un país como Brasil alrededor del 60 por ciento de la PEA —y en Argentina el por ciento es todavía más alto— crearon una nueva clase que el léxico político de la izquierda y de la ciencias sociales es incapaz de nombrar: no son trabajadores informales, son desempleados, pero no desocupados, no son «masa marginal» según la concepción de José Nun: son un lumpensinato, sin la carga despectiva que innegablemente tenía el término, en manos del barbudo de Tiers. ¿Por qué entonces, la denominación, aun cuando sea provisional e impotente? Porque es en la política que se vuelven lampen, o mejor dicho, en la antipolítica. Virtualmente, están creadas las condiciones para un populismo de carácter neofascista, por primera vez en la historia de América Latina, pues la interpretación del populismo a principios de la industrialización fue un equívoco sociológico y político.



Esa poderosa desestructuración provoca implosión en las relaciones de representación: los propios partidos surgidos de las antiguas bases sociales, ¿a quién representan hoy?



El justicialismo argentino, ya de por sí dividido por poderosas facciones burocráticas e incluso gansteriles, ¿a quién representa? ¿A los piqueteros? Pregúntenles a ellos. ¿El PT representa el 60 por ciento del total de «informales» más desempleados en Brasil? ¿Los tradicionales partidos políticos de Colombia representan a las fuerzas en conflicto hace más de 30 años, situación agravada por la entrada en escena de los paramilitares? Evo Morales es el nuevo nombre de los cocaleros, y es una novedad real, porque los partidos bolivianos hace mucho tiempo habían perdido el vínculo realmente popular; el MNR se convirtió en oligarquía hace mucho tiempo. El movimiento indígena del Ecuador es también una novedad, en el mismo sentido del de Bolivia. Fujimori fue una reacción liberal a la anarquía: pero las auxiliares estructuras oligárquicas, cual inmenso aparato digestor, se lo tragó rápidamente y lo transformó en el mayor símbolo de la impunidad corrupta de las viejas clases dominantes peruanas. Toledo viene con Harvard en el equipaje y ya experimenta una desmoralización que hace impotente su PHD. La política institucional gira en falso, pues los condicionamientos y limitaciones impuestos por la globalización hacen inútiles y superfluas las instituciones democráticas y republicanas. Los bancos centrales son las verdaderas autoridades nacionales y éstas no son instituciones democráticas. Según la definición schmitiana, soberano es quien decide el Estado de Excepción. ¿Y quién decide entre nosotros? Los Estados Nacionales se transformaron, pues, en Estados de Excepción: todas las políticas públicas son políticas de excepción. Casi se dolarizó en Argentina para proteger a los que poseen dólares, carteras de dólares; se dolarizó en Ecuador con el mismo objetivo; en Brasil se mantuvo una moneda sobrevaluada para atraer capitales especulativos: de nuevo el rosario sería interminable, pero es importante señalar que con ese rosario los Estados Nacionales y sus políticas se convirtieron en Estados de Excepción en un doble sentido: existen para proteger los intereses de los capitales financieros y mantienen el grueso de sus poblaciones en estados de indigencia, de excepcionalidad, en una funcionalización de la pobreza que es la peor de las excepciones. La política institucional atrajo a las fuerzas populares más transformadoras hacia lo que se está estructurando como una trampa: son esas nuevas fuerzas populares, que al final han llegado a los umbrales del poder, los ejecutores de la excepción: de los superavits acordados con el FMI, de la prisa del ALCA, de la sumisión a la OMC, de nuestra conversión al libre cambio y al libre comercio. América Latina olvidó la lección fundamental de Raúl Prebisch, de la asimetría de las fuerzas en la relación centro–periferia. En relación con eso, las burguesías nacionales, completamente subordinadas a la globalización, renuncian a la política. Prefieren confiar en los dispositivos que tan bien apuntó Foucault, limitaciones, procedimientos, en las institucionalidades, en los automatismos que anulan la política.



El caso brasileño ilustra eso hasta la saciedad: cómo el gobierno de Lula, que prometía ser transformador, se rindió ante los compromisos, no hay oposición política, ni siquiera oposición de los sectores económicos cualesquiera que sean. Se presenta entonces la paradoja según la cual las fuerzas que ganan las elecciones luchan entre sí, mientras que las clases dominantes exacerban los conflictos: otro es el caso de la reforma agraria en Brasil. El MST intenta que el gobierno cumpla con los asentamientos necesarios y éste se niega tal vez no por falta de voluntad política, sino por los marcos fiscales de superávits impuestos por el FMI, y los medios provocan exacerbando las causas del conflicto entre el MST y el gobierno de Lula. Con lo cual ambos se debilitan y las posiciones antireforma agraria comienzan a fortalecerse.



El período neoliberal puede haber agotado su agenda, incluso eso debe ser puesto en duda si tomamos el ejemplo del gobierno de Lula que está profundizando las «reformas» neoliberales. Pero considerando que la agenda neoliberal esté agotada, la cuestión que se plantea es más complicada: ¿qué hacer para reparar el profundo desgaste organizativo de las clases trabajadoras, por ejemplo y restaurar el mínimo de la capacidad reguladora del Estado totalmente devastada? ¿Cómo retomar el crecimiento económico si la inversión estatal que fue decisiva para la industrialización de América Latina está estrangulada por los pesados servicios de las deudas interna y externa y se ha tornado impotente por las privatizaciones? La confianza en el mercado como mecanismo para asignar recursos debe ser puesta en duda aún con mayor fuerza que en los tiempos dorados de la CEPAL, puesto que empeoró la distribución de las rentas y, por tanto, las inversiones sólo se dirigen a los sectores que atienden las demandas de las clases de altos ingresos reiterando la perversa concentración que fue constatada y denunciada por Furtado.



El crecimiento económico sin redistribución de la renta es cada vez más concentrado y sin el Estado como fuerza reguladora el proyecto transformador tiene todo para ser verdugo de su propia promesa.



Impedidos de actuar en las políticas de desarrollo, a los Estados nacionales en América Latina sólo les resta administrar las políticas de funcionalización de la pobreza. Se trata de políticas de excepción, lo que convierte al Estado en un Estado de Excepción. Los profesionales del marketing inventan nombres como «bolsa-escuela»[2], «bolsa-alimentación»[3], «primer-empleo», «comenzar de nuevo», «Hambre-Cero» —el más pretencioso de todos y el que más denuncia el carácter anti-universal de las políticas, mientras las políticas que promovieron una mayor redistribución de la renta en los anales del capitalismo en los países centrales, las de Seguridad Social son anuladas en la periferia por las privatizaciones y «reformas»— piratería semántica.



Como las fuerzas laborales han sido muy erosionadas y perdieron la capacidad de proponer políticas y de afianzarlas o de vetar las anti-reformas, los Estados nacionales en América Latina rozan lo que la literatura denominó en el pasado populismo. Pero la denominación es errada, pues el populismo en el pasado significó la inclusión por la «vía pasiva», autoritariamente, de las clases trabajadoras en la política, mientras el neo-populismo, aceptémoslo por ahora, es la exclusión de los trabajadores de la política y su transformación en objeto de políticas compensatorias. Nun que me perdone, pero la «masa marginal» se convierte, por las políticas de funcionalización de la pobreza, en mantenimiento de los «ejércitos de reserva» aptos para manejar los más primitivos procesos de trabajo, con lo que ganan un lugar funcional en la acumulación de capital. Sin embargo, no es la pobreza la que ocasiona esa acumulación: es la revolución molecular-digital en el centro dinámico, la que convierte la pobreza funcional en acumulación de capital. Las economías de América Latina pertenecen, ahora, a la familia de los ornitorrincos, una combinación esdrújula de altas rentas, consumo ostentador, acumulación de capital comandada por la revolución molecular-digital, pobreza extrema, lumpensinato moderno, avasallamiento por el capital financiero, incapacidad científico-técnica. Argentina, que nos había dado el único Nobel en una rama de la ciencia, la de la fisiología-biología-medicina, duerme (¿duerme?) ahora en la Recoleta: aquí yace una promesa de nación.



¿Por qué el reto es hoy mayor que aquel que se impuso en los años del desarrollismo, que encontró en la brava Cepal su mejor exponente? Primero, por una razón fundamental, estratégica: mientras la situación anterior se caracterizaba por un «intercambio desigual» (Samir Amin) entre productores de materias primas (América Latina) y productores de bienes manufacturados (el centro dinámico), que podía ser vencido por la industrialización, propuesta cepalina por excelencia, la globalización es, sobre todo, un sistema financiero. La mayor contradicción no radica en que son las propias multinacionales las que están presentes en la industrialización sustitutiva de importaciones, lo que agrava la dependencia financiera y es uno de sus elementos estructurales, pero es que el dinero global, el dólar y el euro –éste en menor escala– son los que conforman el principio y el resultado del funcionamiento de las economías de la periferia latinoamericana. En otras palabras, quien financia la actividad productiva latinoamericana es el propio dinero internacional. Y no hay «industrialización sustituta» del dinero internacional. En este caso, el remedio mata. Es más compleja la ecuación de la dependencia y la de su solución.



Dadas las condiciones sumariamente enunciadas, las nuevas exigencias son más radicales. Como está probando el derrocamiento ahora de Sánchez de Lozada por la poderosa unión del movimiento de los cocaleros con el movimiento indígena y la Central Obrera Boliviana, casi una repetición de la revolución que llevó a Paz Estensoro al poder y que colgó en el poste al entonces presidente Villarroel, como ya se dijo anteriormente, la situación boliviana es revolucionaria. Las fuerzas y movimientos que derrocaron a Sánchez de Lozada están obligados a mantenerse fuera de los marcos del sistema: Felipe Quispe ya lo comprendió lúcidamente. ¿Estarán a la altura? ¿El estancamiento general y cierto retroceso latinoamericano estarán en condiciones de engañar a la audacia de clase en Bolivia? El aislamiento de Cuba obliga a reflexionar dos veces, antes de celebrar victoria debemos sacar una conclusión: ella es sólo el comienzo.



La victoria y el gobierno de Lula es otro caso de advertencia. Él puede dar la ilusión de hegemonía de las fuerzas trabajadoras, pero si se analiza su desempeño presidencial, la verdad puede ser lo opuesto. Toda la larga acumulación de los movimientos sociales brasileños, incluyendo en él al propio movimiento sindical del que surgió Lula, produjo una casi hegemonía en los términos de Gramsci: una dirección moral de los movimientos de la sociedad, con repudio a la globalización subordinada, la denuncia de la depredación ambiental, la falta de ética en la política, la desregulamentación poderosa de las estructuras del mercado de trabajo, el clamor por una seguridad social que contornase la crónica incapacidad de la economía de producir los empleos necesarios, el combate al fisiologismo y al clientelismo de las élites políticas tradicionales, una distribución de la renta que sacase a Brasil del obsceno lugar de ser una de las cuatro sociedades más desiguales del planeta capitalista.



El gobierno de Lula niega en la práctica toda esa casi hegemonía y, por el contrario, se entrega a reiterar todo lo que combatió. Para que no caigamos en el registro de una simple denuncia moral –que continúa siendo urgente y continúa siendo un elemento de la política– es necesario profundizar en las causas estructurales de tales desvíos.



Al lado de todas las particularidades de nuestros países, que enseñan que hay varios caminos, varias vías para América Latina, hay una raíz estructural que otra vez nos especifica sobre una posible comunidad de naciones, de pueblos, etnias y culturas. En el pasado nuestra colonización ibérica fue la destrucción de nuestras culturas autóctonas y luego la caída del imperialismo inglés y posteriormente el norteamericano. Hoy, la globalización es un nombre nuevo y un fenómeno nuevo, que tiende a anular las clases sociales históricas que fomentan a nuestra propia precaria historia. Incluso aquella historia de que nuestras clases dominantes fueron, voluntaria o involuntariamente, los agentes dominadores en la mayor parte de los casos implacables y en ocasiones crueles. La globalización las anula casi todas. Esta, cuyo nombre más apropiado es la virtualidad imperial de los Estados Unidos, se conoce por dos poderosas vertientes.



La primera es la desnacionalización de la política y la segunda la despolitización de la economía, que en términos jurídicos se está denominando desterritorialización de la política y la juridificación de la mercancía. Por el primer término debe entenderse la supraterritorialidad de las políticas financieras, monetarias, fiscales, de comercio exterior, de patentes, de propiedad intelectual. En otras palabras, FMI, BIRD, BID, OMC. Esto significa, que las políticas nacionales están sometidas, parametrizadas, monitoreadas por las macropolíticas de la globalización. Es la pérdida de la autonomía de los Estados Nacionales. Las monedas nacionales son una ficción. Se establecen las actuaciones fiscales y su incumplimiento implica penalidades. También se establecen los gastos, sus volúmenes y sus destinos específicos: no se aconsejan hacer gastos «liberales» en personal y los «mercados» reactúan descalificando la actuación de los gobiernos. Las agencias que miden los riesgos —entidades privadas— mueven hacia abajo o hacia arriba los denominados «riesgos-país» y con ello (des)orientan a inversionistas, promueven fugas y/o entradas de capital, (des)valorizan títulos de las deudas de los países sin que nada haya pasado de inmediato con las cuentas externas: son profecías «autocumplidas» de los mercados. Nichos específicos de comercio, finanzas internacionales, patentes, propiedad intelectual son establecidos por la OMC de manera que no puedan ser trasladadas a los países ahora «emergentes» o submergentes, si ese fuese el «humor» de los mercados.



La juridificación de las mercancías es un movimiento más letal, pues ellas cargan en sí su propia legislación, que salta por encima de las legislaciones nacionales. El caso más trivial está ante nosotros para aquellos que llevan para la casa cintas de vídeo y ahora DVDs: allí se leen, antes de las exhibiciones, las condiciones para el uso de tales «propiedades». Hay una supermercancía: según Marx, cuando el consumidor compra una mercancía, él es dueño de su valor de uso. Ahora, el valor de uso continúa siendo propiedad del vendedor: el consumidor no puede darle a lo que compró el uso que le plazca. De hecho, hay una modificación en la propiedad capitalista. Lo más grave sucede en el reino de los fármacos, por ejemplo: los países no pueden intentar usarlos a no ser que paguen los derechos de las patentes e incluso, en este caso, condicionadas a darle el uso que le plazca al «propietario». El caso de los medicamentos anti-Sida es una bella excepción, cuyo camino debe ser seguido por el resto de los casos. Los transgénicos cargan en sus nuevos códigos genéticos el veto a ser escogidos por los ciudadanos que los utilizan: ellos no pueden ser semillas y la mercancía reduce la diversidad a lo único en la conocida denuncia de Vandana Shiva, anulando el potencial cultural, técnico y científico de las producciones autóctonas: La imagen es la del fin de la juridificación de la mercancía: los derechos de imagen, de marca hacen perder el valor de uso de una simple mirada humana: sólo se puede mirar si se paga. Es el mundo de la ceguera virtual.



Pero es la descartabilidad científico-técnica de nuestros países la que está en peligro. La entrada del nuevo paradigma molecular-digital se dio con la globalización y ésta, al financiarizar nuestras economías y los Estados Nacionales tornó al ahorro interno insuficiente para financiar la inversión: nuestra dependencia se convirtió en inserción en los circuitos de valorización externa, aunque la realización del valor sea interna. Esto nos obliga a seguir las huellas del consumo, que Celso Furtado ya había denunciado, y más aún, de la inversión y de la descartabilidad, a pesar de que nuestros sistemas de la segunda revolución industrial hayan sido insuficientes. De ahí que nuestra tragicomedia de hoy es la de los indígenas y la de los habitantes de las favelas pegados a teléfonos celulares mientras pasan hambre.



Todo ese proceso hace a las clases sociales obsoletas. Las dominantes, que nunca hicieron la revolución burguesa, ya no pueden aspirar a nada. Las dominadas fueron superadas por las revoluciones científico-técnicas, por la globalización, las reestructuraciones productivas y por la ausencia de su adversario nacional, que ya no utiliza las mediaciones de la política representativa, pues no tiene más nada que representar. Y, ¿si no existe representación para qué sirve la política? ¿Si no existe Estado Nacional de qué sirve conquistar el poder?

Los Estados latinoamericanos están obligados a una revolución democrática trascendente, que no significa adoptar simplemente las reglas de la democracia formal. Esta, de excepción, se transformó en una panacea, en una negación de su historicidad. La revolución democrática comienza por redistribuir poderosamente la riqueza, dando un basta a la obscena desigualdad latinoamericana. Ante la imposibilidad de seguir la política de clases, ella debe ser superada para poner en práctica una política de ciudadanía de clase. Todos los procesos en curso en América Latina indican esa radicalidad: en el caso argentino no puede confiarse en la restauración de la normalidad, aunque el desempeño de Néstor Kirchner sorprenda el escepticismo de argentinos y de nosotros: la restauración de la normalidad no llevará muy lejos al gran país austral. En el caso brasileño hay que desmitificar el mito Lula y traer la política otra vez a nivel de las organizaciones populares: hay que negar el riesgo de una priización del PT. El caso venezolano ya indica los límites de la democracia formal, así como en los demás casos. Ahora Bolivia nos convoca de nuevo con su límite. En verdad, hay diversas vías para América Latina y reducirlas es la única forma, como se hizo algunas veces en el pasado, sería de nuevo un grave equívoco, pero todas ellas pasan por la democratización radical como forma de ampliar la influencia de las masas sobre los grandes procesos, más allá de la negación que la globalización impuso sobre las clases sociales tradicionales. La actividad académica e intelectual tiene como misión interpretar, con urgencia, las nuevas situaciones. No para sustituir a los actores reales, sino para ayudarlos en el proceso de forjar una nueva identidad más allá de las limitaciones que clases y Estados nacionales experimentan en esa coyuntura. Este proceso estalla ante nuestros ojos. Que el CLACSO pueda ayudarnos en esta tarea de la misma forma que lo hizo la CEPAL en el pasado.

NOTAS:

[1] Desigualdades en América Latina: ¿Rompiendo con la histotia?. 4986 pág. Banco Mundial. Washington, EE.UU, 2003, citado por la Folha de S. Paulo, Cuaderno B, pág 10, 8/10/2003

[2] N. del T. Ayuda escolar que se da a los niños de familias de más bajos ingresos.

[3] N. del T. Ayuda alimentaria que se da a las familias de más bajos ingresos.

SOBRE LA CENSURA DE PRENSA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN CUBA

DOS FUERZAS NEGATIVAS: EL BLOQUEO Y LOS LLAMADOS INDEPENDIENTES

Cuba ha sufrido en las ultimas cuatro décadas un bloqueo absurdo como parte de una política hostil y de cerco dispuesta por los Estados Unidos. La prensa cubana ha sido afectada por esa política, y en determinadas coyunturas se ha visto obligada a guardar silencio o esperar la mejor oportunidad para ofrecer informaciones que, en no pocas ocasiones, resultaban estimulantes y beneficiosas para el país. Citemos, por ejemplo, las negociaciones sobre una determinada inversión extranjera o la concreción de una operación comercial. Son informaciones que, de publicarse fuera del momento oportuno, tienen significativas implicaciones por las represalias y presiones que ejercen las embajadas y agentes de Estados Unidos en todo el mundo que por ley de ese país deben evitarlas u obstaculizarlas. Esto, pues, hace bien delicado el trabajo de los periodistas cubanos.

La prensa cubana, no obstante, puede preciarse de ser una de las más libres e independientes del mundo. No tiene que defender los intereses de la propiedad privada, ni los de la publicidad comercial, ni los del grupo de politiqueros. Escapa, en fin, a la dominación de los poderosos, a las políticas neoliberales, a las condiciones que imponen los organismos financieros internacionales. La prensa cubana no es un negocio y la noticia para ella no es una mercancía. Y es mayormente libre porque no hace propaganda a favor de los modelos económicos-sociales que generan desempleo, hambre, miseria, analfabetismo, enfermos sin atención medica, mendicidad, niños y ancianos desamparados, vicio como la droga, el juego y la prostitución, el racismo, el terrorismo y las guerras injustas.

Los poderosos que utilizan todas las armas para destruir a Cuba, matarla de hambre y crearle todo tipo de dificultades, esgrimen el tramposo razonamiento de la libertad de prensa para atacarla. ¿Qué derecho tienen ellos a enjuiciar nuestras políticas editoriales y de información dirigidas a garantizar la decisión soberana de un pueblo de luchar por su independencia y dignidad, de construir el modelo de sociedad que considera más justo y humano, en medio de un clima de agresiones, amenazas y cercos?

Es frecuente que la propaganda anticubana intente justificar la creación de poderosas emisoras cuyas señales están dirigidas hacia Cuba, como Radio Martí o TV Martí, o el apoyo financiero y político a los llamados “periodistas independientes” dentro de Cuba como una manera de que el pueblo cubano reciba la información que el gobierno de Cuba le niega. Es una mentira más. Se trata de piezas montadas para subvertir el orden dentro de Cuba y para justificar las políticas criminales del imperialismo contra el pueblo cubano.

Los llamados periodistas independientes no son ni periodistas ni independientes. Ese calificativo de independientes se lo han vendido al mundo al igual que le han impuesto la marca de un automóvil o un tubo de pasta dental. Se trata de agentes a sueldos de un gobierno extranjero que tiene como política oficial exterminar a los cubanos por medio del hambre y las enfermedades, y a los que, en su inmensa mayoría, disfrazan de periodistas. Sólo unos pocos han ejercido profesionalmente el periodismo. Sus informaciones parcializadas y llenas de insultos y un lenguaje irrespetuoso sobre la realidad cubana tienen cabida en las emisoras propiedad del Gobierno Federal, como Radio Martí y TV Martí, y otras de Miami que responden a la mafia anticubana, El Nuevo Herald, o los sitios web anticubanos que han abierto. A esos “independientes” les paga la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. La SIP y otras organizaciones lo premian con publicidad y dinero, y los proclaman “defensores de la libertad de prensa”. Escriben o hablan por la radio sobre lo que les ordena el gobierno de los Estados Unidos. Cumplen el despreciable papel de típico mercenario dentro del tinglado de la propaganda anticubana diseñada, ejecutada y financiada por el gobierno de los Estados Unidos. Sus acciones son contrarias a la Constitución y a las leyes cubanas al crear, sin autorización, oficinas de prensa y asociaciones. Actúan en un marco de absoluta ilegalidad.

En los documentos desclasificados sobre Cuba del gobierno de los Estados Unidos se evidencia que desde los primeros momentos de la Revolución destinaron grandes recursos financieros para fabricar una oposición interna que abriera el camino a la reinstauración de la neocolonia.

Cuba no teme a lo que dicen esos mercenarios. A muy pocos han confundido o pueden confundir con sus mentiras y tergiversaciones de la realidad cubana. Lo que irrita a nuestro pueblo es que se haya convertido en instrumentos y colaboradores estrechos del que pretende ser verdugo del pueblo cubano, de quien trata de matarlo de hambre y enfermedades.

Pero el pueblo cubano es tan civilizado que las acciones tan indignantes como la que cumplen los llamados “periodistas independientes” son incapaces de arrastrarlo a usar la violencia contra ellos: se ha tenido estricto respeto por la integridad personal de esos individuos. A ninguno se le ha torturado, asesinado o desaparecido como tristemente ocurre cada año en el resto de América Latina con miles de periodistas u opositores que enfrentan la implantación de las políticas neoliberales como la injerencia norteamericana o los desmanes de los gobiernos denominados democráticos y apoyados por Estados Unidos.

Pero, no obstante ellos, cada vez que uno de esos mercenarios de la pluma es citado por las autoridades cubanas para requerirlo por violar las leyes, la SIP y toda la prensa de Miami arman un gran escándalo porque en Cuba no se respeta la libertad de prensa y de expresión. Y fabrican historias e informes escalofriantes que circulan por el ciberespacio, se publican en periódicos y revistas, se repiten en emisoras de radio o canales de televisión... con tales técnicas y el dominio que ejercen sobre los principales medios de comunicación mantienen desinformado al mundo sobre las realidades de Cuba y del Tercer Mundo en general.



A modo de resumen:



La prensa cubana responde a los intereses del pueblo en el poder no a la de los explotadores, opresores y mafias al acecho desde Miami.

El bloqueo y la hostilidad contra Cuba contribuyen en algunas ocasiones a limitar la información al pueblo, a retrasar el perfeccionamiento de nuestra libertad de prensa y de expresión, y el nivel de autonomía que le corresponde a la prensa dentro de nuestra sociedad.

Los periodistas cubanos están comprometidos con la obra y el proyecto revolucionario y lo defienden e impulsan desde su profesión.

El respeto absoluto a la verdad ha guiado y guía los pasos de los profesionales del periodismo en Cuba.

La prensa cubana proclama con orgullo que es objetiva, pero no imparcial, porque no se puede ser imparcial entre el bien y el mal, la guerra y la paz, la justicia y la injusticia, el patriota y el vendepatria como la independencia y el anexionismo, la solidaridad y el egoísmo.

La prensa cubana es voz de los humildes y para los humildes de todo el mundo, defensora de las víctimas del injusto orden imperante hoy en el mundo.

Somos una prensa genuinamente libre en el mundo porque nuestra opinión no está en venta, porque no tenemos compromiso alguno con la publicidad de los grandes intereses económicos ni con un grupo de politiqueros, y porque servimos a la causa de la independencia, la libertad, autodeterminación y dignidad de los pueblos.

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De la Constitución de la República de Cuba

Artículo 53. Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servivio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad.

La ley regula el ejercicio de estas libertades

ENCUENTRO EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD: LA ORGANIZACIÓN DE LOS MUCHOS

ENCUENTRO EN DEFENSA DE LA HUMANIDAD: LA ORGANIZACIÓN DE LOS MUCHOS Pablo González Casanova
La Jornada
Declaración final del encuentro internacional "En Defensa de la Humanidad"

¿Qué jurista o internacionalista serio puede negar que el acuerdo tomado en forma unánime por el Consejo de Seguridad de la ONU el l6 de octubre, legitimando la ocupación de Irak por Estados Unidos, acabó con ese organismo mundial y con uno de los principios fundamentales del derecho internacional, al convalidar el derecho a la conquista de países enteros y la apropiación de sus recursos más valiosos, que pasan a ser propiedad de grandes empresas petroleras?

¿Qué especialista en ciencia política serio puede sostener que la invasión de Irak por Estados Unidos va a implantar la democracia en el país árabe? ¿Qué médico o epidemiólogo serio puede afirmar que la pandemia del sida y el genocidio que provoca en Africa no podría detenerse si dejaran de prevalecer los grandes intereses de las compañías que venden el remedio a precios altísimos y limitan su uso a la gente rica y superrica? ¿Qué experto serio en problemas militares o de seguridad puede negar que Israel está realizando una tenaz guerra de colonización para expulsar o eliminar a la población palestina, cuyo territorio ocupó por la fuerza y cuyas casas, ciudades y recursos destruye por la fuerza en ese inmenso campo de concentración en que Yasser Arafat, como uno de sus prisioneros, hace lo que puede para gobernar mientras Ariel Sharon amenaza con asesinarlo? ¿Qué economista serio puede afirmar que desnacionalizando las riquezas de los países, y haciendo que las grandes compañías tomen las decisiones en materia de producción, precios y distribución del petróleo y la electricidad, y se hagan de grandes extensiones de territorio como propone el Plan Puebla-Panamá, que así se van a resolver los problemas de los pueblos y las naciones despojados? ¿Qué economista serio -como diría Atilio Borón- puede creer que es posible crecer y desarrollarse reduciendo el gasto público, contrayendo el mercado interno, aumentando la desocupación, frenando la expansión del consumo, aumentando el desempleo, privando de sus derechos a los trabajadores, quitando créditos y avíos a los campesinos, disminuyendo las inversiones y gastos en educación, salud, vivienda, transporte público, asfixiando a las universidades y a los centros de investigación científica y tecnológica, imponiendo altas tasas de interés y plazos cortos de pago a los medianos y pequeños productores mientras se facilita la operación de la banca privatizada y desnacionalizada, y de las grandes compañías agrícolas, industriales, comerciales y de servicios, así como de los capitales especulativos y al mismo tiempo se abruma de gravámenes indirectos como el IVA a los más pobres, mientras se subsidia a los más ricos y fuertes y se exime de pagar impuestos a los grandes monopolios, y hasta se hace que paguen los pueblos las crisis fraudulentas de empresarios y banqueros, fenómenos que se repiten en muchos países del mundo, y con especial saña en los de la periferia mundial?

¿Cómo podemos escuchar con frialdad éstas y otras preguntas sobre hechos lamentables y exactos? ¿Cómo podemos hacernos los desentendidos, o poner cara de disgusto impaciente, o de cólera resentida, cuando por los propios expertos del Banco Mundial, de la ONU, de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, de la Organización Mundial de la Salud y de otras agencias internacionales o gubernamentales sabemos que mientras la riqueza mundial se multiplicó ocho veces desde l960, 50 por ciento de los seres humanos vive con menos de dos dólares al día, la tercera parte no tiene acceso a la electricidad, uno de cada cinco no puede beber agua potable, uno de cada cinco es analfabeto, un adulto de cada siete sufre desnutrición?

Datos que debían consternarnos nos dejan fríos o a lo sumo nos afectan durante un rato y a poco los olvidamos sin determinar las causas ni precisar las consecuencias, ni ahondar en las soluciones y las medidas mínimas a tomar. Es más, ni las oímos ni menos las consideramos.

Las pruebas son agobiantes. Todas las políticas del neoliberalismo tienen como efectos directos o indirectos, centrales o laterales, enriquecer a los más ricos y poderosos a costa del empobrecimiento y la opresión de la inmensa mayoría de la humanidad. Todas tienden a esclavizar y sujetar a los pueblos que despojan de sus ingresos y de sus recursos. Entre todas destaca la injusta deuda externa que pesa sobre los países periféricos. Expertos y no expertos demuestran que los países endeudados rembolsan cada año más de lo que recibieron como préstamo, que con su endeudamiento pierden su libertad política y que sus gobernantes se convierten en los intermediarios de los grandes usureros para colocar en el mercado la soberanía de sus pueblos, malbaratada, nula de todo derecho.

Muchos factores de sujeción y empobrecimiento, basados en las políticas tecnológicas, financieras, laborales y comerciales confirman que el neoliberalismo ha sido el arma principal de las dos décadas perdidas por los pueblos y ganadas por los superricos y por las grandes potencias. Es más, todos los estudios serios llevan a la certidumbre de que de continuar esas políticas el futuro de la humanidad está gravemente amenazado. Desde los informes de Hammarskjöid (1975), de Brandt (1980), de Bruntland (l987) los datos oficiales confirman las tendencias descubiertas por los investigadores científicos y que éstos han venido señalando hasta el día de hoy, apoyados por voceros de organizaciones de la sociedad civil o de los gobiernos.

Los datos no son pesimistas, son exactos. Anuncian un futuro lleno de peligros actuales, concretos, cuyas manifestaciones aparecen día a día en los medios de comunicación y en los foros mundiales, sin que el proceso logre detenerse por un sistema de producción para el lucro y de dominación para el enriquecimiento de los ricos y los poderosos a costa de los pueblos, de los trabajadores, de los campesinos y las etnias.

Siguen ensuciándose los ríos, los suelos, el aire y los océanos con descargas químicas y desechos de todo tipo; siguen disminuyendo las selvas y creciendo los desiertos; sigue debilitándose la capa de ozono que protege a la tierra; "sigue rompiéndose el equilibrio que hizo posible la vida en la tierra". El sistema de producción y dominación lucrativa y esclavizante con sus grandes negocios y sus guerras de conquista sigue enriqueciendo a los ricos y fortaleciendo a los poderosos en una tendencia que de continuar, en ésta o la siguiente década, va a mostrar con toda claridad que el planeta ya no puede soportarlo.

El capitalismo organizado y el imperialismo tecnocientífico están produciendo millones de pobres, agotando las reservas energéticas no renovables, armando una guerra total contra los países pobres y los pobres de los países ricos, redistribuyendo en forma cada vez más injusta el ingreso global y el ingreso en el interior de las naciones, aumentando la "deuda social" y la "deuda con la naturaleza". Su nueva invasión de la tierra y su lucha por el reparto del botín global está, inexorablemente, sentando las bases para una guerra entre los poderosos. Estos se temen entre sí y cada uno teme llevar la peor parte; se desesperan de no poder usar sus armas atómicas en un nerviosismo oculto y engañoso, pero tan lógico y comprobado como lo es la historia de las guerras de unos imperios contra otros y del imperialismo contra sus competidores actuales y potenciales, que en el caso de Estados Unidos han sido señalados en parte por sus nombres e indiciados como el nuevo eje del mal.

Dada la importancia que las ciencias y las técnicas tienen en la situación en que vivimos y el papel que las humanidades juegan en la marcha de un sistema que amenaza a la humanidad entera, a la necesidad de que los científicos y humanistas, como una pequeñísima parte de la humanidad, asuman plenamente la responsabilidad que tienen de dar a conocer la situación mundial, los daños y peligros que vive la humanidad entera, si sigue esta política y este sistema, se añade otra no menos apremiante: el que unan sus conocimientos y sus actos en sus propias tareas de difusión de la cultura y las ciencias, de educación a todos los niveles, y de investigación sobre estructuras, tendencias, causas y factores, políticas, regímenes y sistemas para alejar los peligros que vivimos e imponer soluciones públicas y sociales globales, nacionales, regionales, a problemas que no pueden ser dejados en manos de aquellos que predominantemente actúan para lucrar, o legitimar a quienes lucran.

El reto que vivimos no consiste sólo en difundir y fortalecer nuestras críticas al neoliberalismo, a las plutocracias que se llaman democracias, al imperialismo o al capitalismo. Consiste sobre todo en plantearnos las mejores formas de actuar en el corto y el largo plazos, en nuestras actividades cotidianas como profesores, investigadores, escritores, trabajadores de los medios, intelectuales colectivos de los movimientos sociales y de los partidos políticos, para que "los muchos" dispongan de la información y formación de que nosotros disponemos, y para que nosotros aprendamos de ellos los nuevos planteamientos que están haciendo en las luchas por la democracia, la liberación y el socialismo, que hoy encierran como memoria e imaginación las experiencias y los sueños de los movimientos sociales que empezaron en la Revolución Francesa, o aun antes entre el bajo pueblo de Inglaterra, entre los colonos de Estados Unidos, entre los pueblos de Asia, Africa y América Latina y en todas las etnias del mundo y que llegaron hasta los líderes-intelectuales de los movimientos de liberación de nuestro tiempo, pasando por las luchas de los trabajadores en las fábricas, las ciudades y las naciones, y por las de los ciudadanos por una representación y participación que haga de la democracia un verdadero gobierno de pueblos, para los pueblos y con los pueblos, como dijo Lincoln en una frase inolvidable que expresa lo mejor del pueblo estadunidense.

La tarea de nosotros como intelectuales comprometidos con la lucha por otro mundo posible nos lleva a reformular nuestros programas de investigación, comunicación y educación a todos sus niveles, para que la llamada sociedad del conocimiento no sea la sociedad del desconocimiento de las causas profundas de los problemas que vivimos, y de las soluciones necesarias para aumentar nuestras posibilidades de triunfo. El problema se nos plantea desde la alfabetización concreta en el sentido de Paulo Freire de saber leer y cambiar el mundo; desde la imaginación creadora de los zapatistas mexicanos, de los cocaleros bolivianos, de los piqueteros argentinos, de "los sin tierra" brasileños hasta la educación universitaria o politécnica, vinculadas a la investigación científica y humanística del más alto nivel, pasando por los medios y sistemas de educación y pedagogía que permitan dar a "los muchos" una verdadera educación para pensar y actuar y para aprender enseñando.

Y todos esos problemas tienen que enfrentarse a partir de tesis radicales, las cuales vayan a las raíces de los conocimientos prohibidos por el sistema dominante. Mediante el diálogo y la discusión superaremos conflictos internos y aumentaremos consensos que permitan construir una transición a tres objetivos ineludibles que constituyen el legado histórico de todas las luchas de la humanidad por un mundo mejor: la verdadera democracia, la verdadera liberación y el verdadero socialismo.

Con la bienvenida a todos ustedes y un saludo fraternal a quienes no están aquí pero participan de nuestros sueños y preocupaciones, los invitamos a pensar en la forma práctica de organizar en redes de redes y asociaciones de asociaciones a los intelectuales y científicos que están por la vida, la democracia, la liberación y el socialismo, y que teniendo distintas posiciones en la múltiple lucha, conocen la necesidad de respetar el pluralismo ideológico, religioso y laico de sus integrantes, al mismo tiempo que buscan construir espacios de consenso para una política alternativa y una organización de "los muchos" que cuente con los descubrimientos y conocimientos más recientes de los intelectuales y dirigentes comprometidos con el quehacer científico y humanístico, y con la vida.

* Discurso pronunciado ayer en el encuentro En defensa de la humanidad, que se realiza en el Polyforum Cultural Siqueiros.

EL SALVADOR: UN PARTIDO EN FAVOR DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.

EL SALVADOR: UN PARTIDO EN FAVOR DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES.
Marta Harnecker
Rebelión

Hace dos años atrás escribí lo siguiente acerca de la situación del FMLN en El Salvador:

"Habiendo tenido El Salvador uno de los movimientos sociales más grandes y combativos de América, y existiendo una relación directa entre estos movimientos y los grupos o partidos de izquierda de entonces -que luego conformaron el FMLN-, llama mucho la atención que hoy [agosto 2001], una de las grandes debilidades de esta organización política de izquierda sea justamente su dificultad para relacionarse con los sectores populares y reconstruir un fuerte movimiento de masas.

"Una de las razones que se da es que la clandestinidad, la guerra, la matanza y el exilio dejaron a la izquierda en una situación de desarraigo social. [Y se fue configurando] una militancia de izquierda que perdió en una medida considerable sus vínculos naturales con la sociedad [...].

"Otra es la inexperiencia del FMLN en el terreno institucional.

Transformado muy rápidamente en un gran partido electoral, responsable de la administración de un número considerable de municipios y de realizar un buen desempeño parlamentario, concentró sus energías en este terreno, dejando de lado el impulso al movimiento popular.

"Una tercera razón podría ser la incapacidad del FMLN para crear formas de comunicación más efectivas. No basta sólo tener ideas revolucionarias, es necesario que éstas sean comprendidas por los sectores populares.

"[...] "Resolver las relaciones del FMLN con el movimiento popular es la tarea estratégica número uno si se quiere lograr construir, como esa organización se propone, una amplia concertación de fuerzas sociales y políticas que permitan llevar a su fin último los acuerdos de paz construyendo en El Salvador la verdadera democracia con justicia social para todos que el pueblo salvadoreño se merece." Para discutir estas ideas y otras que desarrollé en mi libro: La izquierda después de Seattle fui invitada hace dos años a El Salvador por el Instituto de Ciencias Políticas y Administrativas Farabundo Martí" del FMLN. Pude entonces constatar el reclamo generalizado de los militantes de dicha organización política que trabajaban en el área de los movimientos populares y en las alcaldías: "Necesitamos que los dirigentes bajen a las bases -o mejor, como decía un militante colombiano, que los dirigentes suban a las bases-, que nos escuchen, que integren nuestras propuestas." Y pude transmitir estas preocupaciones a la dirección del partido en una reunión ampliada que tuvimos.

La situación no era una novedad para ellos. Documentos internos así lo revelan.. Había que pasar sin embargo del reconocimiento teórico del problema a su superación práctica.

Y esto se ha ido logrando. La mejor expresión de ello es la actual plancha para las elecciones presidencial de marzo del 2004 presentada por la izquierda: la encabeza Schafik Handal, líder histórico del partido FMNL, lleva como vice-presidente a Guillermo Mata, Presidente del Colegio Medico de El Salvador, principal organización médica del país, que ha jugado uno de los papeles más destacados en la principales movilizaciones sociales ocurridas en le país en este último año. Plancha que, según las encuestas, si hoy se hicieran las elecciones sería la fórmula triunfante.

Pero ¿cómo se llegó a este resultado? Blanca Flor Bonilla, diputada del FMLN lo explicó en su reciente visita a Vancouver ante un grupo de militantes canadienses y latinoamericanos. He aquí lo ocurrido:

Luego de la separación del FMLN de una corriente que tenía otro proyecto de país, se hizo una reunión ampliada del partido donde se abordó entre otros el tema de la relación entre dicha organización política y el movimiento de masas. Y se decidió hacer un gran viraje hacia una la reinserción del FMLN en el movimiento popular: En ese momento, el partido resolvió definirse a sí mismo como "la más grande organización social del país registrada como partido político." ¿Cómo se materializó este gran viraje? Un ejemplo de ello es la actitud que adoptó el FMLN frente al movimiento contra la privatización de este servicio público.

Hace un año atrás los trabajadores de la salud: médicos, para médicos, enfermeras, trabajadores de los servicios de los hospitales y centros de salud, habían iniciado una paralización del trabajo y una gran movilización nacional contra la privatización de los servicios de salud. Además de las manifestaciones frente a los hospitales que fueron duramente reprimidas por las fuerzas policiales, comenzaron a realizarse las llamadas "marchas blancas", porque todos los sectores sociales que engrosaban las filas de los trabajadores de la salud - columna central de esas caminatas-, vestían camisas, blusas o delantales blancos, cómo símbolo de solidaridad con ese movimiento.

La orientación del FMLN fue llamar a sus militantes a apoyar esas movilizaciones vistiendo de blanco, y no con las camisetas del partido.

Por su parte los diputados buscaron contacto con la directiva del movimiento con el sano objetivo de coordinar acciones para fortalecer la lucha, pero sus intentos fracasaron. Luego quisieron integrarse a la primera marcha que entonces se preparaba, pero fueron rechazados. Esta negativa reacción de la directiva fue producto del deseo de no repetir las negativas experiencias del pasado donde los movimientos sociales pasaban a ser manipulados por los partidos políticos.

¿Pero cuál fue la reacción de estos diputados? Felizmente no fue la de salir frente a la prensa denunciando el sectarismo de dicha directiva y tratando de montar un movimiento paralelo, como muchas veces se ha hecho en América latina; sino que, por el contrario, buscar humildemente cómo ganar la confianza de quienes dirigían el movimiento.

Decidieron entonces hacer una gran pancarta que decía: "No a la privatización de la salud, saludamos al Stisss y Simetrisss en lucha, fracción legislativa del FMLN" y fueron a instalarse, con sus delantales blancos, en una esquina por donde la marcha iba a pasar.

Allí se mantuvieron durante toda la manifestación recibiendo el aplauso y la solidaridad de muchos de los manifestantes.

Finalmente, terminaron adhiriendo a la marcha, pero colocándose en las últimas filas de la concentración.

Su actitud claramente solidaria y desprovista de todo afán de hegemonismo fue valorada positivamente por la directiva, que aceptó finalmente reunirse con una representación de diputados del FMLN.

Estos fueron al encuentro sin llevar esquemas preelaborados de cómo había que hacer las cosas; por el contrario, de inmediato manifestaron su disposición a colaborar en lo que el movimiento estimase conveniente. Su actitud no fue la de pretender dirigir el movimiento, sino la de ponerse al servicio de éste.

Desde entonces las relaciones han sido cada vez más estrechas.

Algunos miembros de la directiva participan en las sesiones del parlamento cuando se abordan proyectos leyes sobre el tema de la salud y asesoran a los diputados del FMLN en esta materia. Discuten con ellos hasta dónde se puede ceder, qué es lo irrenunciable, etcétera.

Fruto de este trabajo conjunto y del nuevo enfoque del FMLN hacia los movimientos sociales es la actual candidatura presidencial: un reconocido líder político junto a un reconocido líder social. ¡Qué gran lección para la izquierda política y social de América latina!